5.1.09

M.A.S.A

Sinceramente has cambiado mucho o quizás tienes todas esas actitudes para esconder tu luto a causa de mi ausencia o siempre fuiste así y jamás te permití serlo o por último soy una ególatra que piensa que el mundo gira a mi alrededor. En fin, hoy se me ocurrió escribir acerca de ti, ya que justo hoy, casi premeditamente, pasé por donde solía caminar para llegar a nuestro encuentro, cada vez que querías mi compañía en tus tardes solitarias de invierno.


Recordé algunas de mis reacciones de niña mimada que tú por cierto amabas y soportabas, de esas veces que tomábamos lonche en tu casa y se me antojaba separar una porción del paté en otro recipiente, ya que tu tenías la manía y el gusto de mezclarlo con mantequilla para que sea más "llenador", y después de esos interminables panes, le contaba a tu mamá, en los cortes comerciales, el siguiente capítulo de la novela que las dos veíamos. Obviamente tu papá siempre nos hacía esas bromas de doble sentido, en las que siempre caías y ponías al descubierto nuestras escapadas, mientras tu morías de vergüenza y yo de risa.


Pues si, eras una persona cauta, respetuosa, amable, educado, uno de los pocos chicos que son bien criados en casa y conservan lo de bueno de la familia, hasta cierto punto eso me hacía sentir orgullosa. Sin embargo, con tus amigos eras otro, jodido, burlón y a veces un poco vulgar. Qué te costaba decir "estoy con xxx, mi enamorada", no!, cómo podrías mostrarte tan anticuado con ellos, tú decías "estoy con mi jerma". La verdad detestaba oír todas esas maneras de expresarte y claro, dejabas tus sutilezas en casa para encajar en tu grupo de amigos, esos que me pusieron de apodo Anita por la protagonista de la serie La presencia de Anita. Por cierto nunca supe el por qué, sólo espero no haber sido la fantasía sexual de alguno de ellos con tu consentimiento.




Nunca peleamos, eras muy complaciente y yo era una tonta que no sabía cómo empezar un discusión y por eso prefería quedarme callada. Prácticamente tu te sentías mi protector, quizá mi hermano mayor, ese que siempre te reclamaba no tener mientras tu desperdiciabas el tuyo. Todo se dio así, pues yo tenía 15 años (carajo! 15 años), hasta que terminé el colegio, ingresé a la universidad y cambié tus parámetros de cómo tratarme, observarme, escucharme, etc. Pues era un espacio que nunca conocerías, que por cierto hasta ese momento tú tenías la intención de ser parte, sin embargo tu padre se encargó de frenarte la vida.


Tu egoísmo, tu envidia, tu supuesta intolerancia, tus arranques de engreimiento originado por mi mayor paso, el ingreso a ese nuevo mundo que por cierto no estaba preparada, la universidad, fueron los que te hicieron perder la razón y olvidarte que tenías a tu lado a la mujer más valiosa que no tendrías nunca, esa que te amaba en demasía, que en ningún segundo te fue infiel ni mucho menos te ocultó nada, esa que para poder tocarle la mano te costó casi un año, esa que te prometió y dió todo sin reparos a su corta edad. Todo eso sumado a mi madurez, a mi pensar fríamente en mi futuro, sólo en mi, a creerte un incapaz, un conformista y a tomarme todo a pecho, hicieron que nos separáramos para siempre.


Te dejé pasmado con mi rotunda decisión, me trataste como jamás lo hiciste, perdiste la cordura y me presentaste a esa persona enfadada, irritada que jamás logré conocer tanto. A partir de allí, recién te lamentaste de ser tan idiota e incomprensible y después que superaste (eso creo) ese abandono se te dio por ser lo que jamás pensé que fueras: un chico fácil. Es curioso porque tu siempre renegabas de los hombres así, sin embargo ahora lo eres, ya no te importa qué es lo que tus padres puedan pensar de tus desfrenos, ahora tus amigos importan más, sus opiniones, sus "bien! webon" al agarrarte a cualquier tonta que conoces en una discoteca o en la fiesta de algún amigo del primo de tu amigo.


Sabes, no me decepcionas, para nada, creo que ahora si podríamos volver a ser los amigos que fuimos antes de juntarnos. Bueno nunca te conocí esa faceta, el del chico "juerguero", el que no le importa si se gasta la mitad del sueldo en una noche (quizás te controlaba mucho), pero puedo hacer el intento de creer que esos 3 años de relación fue un deja vu, para que así no te incomode mi presencia. Y aunque nunca llegues a leer esto, espero que dejes de ser tan irresponsable, pues todo tiene consecuencias y últimamente he tenido sueños terribles.

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