17.3.09

Leche Asada

Desde quepeñita (como dice mi hermano) me gustaba salir con mi mamá a donde sea, porque al final siempre de la caminata, siempre terminábamos en el mismo lugar, una dulcería ya desaparecida ahora, en donde yo siempre me servía mi Lecha Asada y mi mamá su tan antiguo Champús Caliente, y que años después recién supe que se hacía a base de maíz. Lo curioso, es que a pesar de mis 5 o 4 años, casi siempre repetía 3 veces con opción a una más.

Lo que me fascina de este postre, es el casi insípido azúcar que tiene o bueno que se puede percibir, por eso nunca podría empalagarme, además ese quemadito encima me pone loca, es la combinación perfecta: un amarguito al partir y un casi imperceptible dulce. Creo que son de las pocas comidas que tan solo de mirar el color y encontrar el olor, podría imaginarme el sabor, la textura y ese pequeño 'acidito' al final de todo.


Es a partir de este postre tan maternal,  lo que consecuentemente trae a mi mente las actitudes maternales que encontraba en ELLA y que ahora, algunos años después, tan sólo encuentro unos pocos y de vez en cuando...

Tristemente admito que me duele y entristece encontrarme con esas paredes cada vez que busco la madre que tenías dentro y que no se a dónde carajo se marchó y mucho menos quién mierda me quito. Reniego de no conseguir hasta el momento, algún modelo psicológico que me responda algunas cuantas interrogantes, antes de hundirme en una sucia almohada a llorar, renegar de ti y jurarme jamás tener hijos.

Y no es que hayas sido la peor, al contrario fuiste inigualable, tan única y comprensiva, tanto así que todas mis amigas querían tenerte en casa y me decían: quién como tú...Y yo celosa como siempre, solo respondía con un: Si ella siempre es así conmigo. Creo que congeniabamos muy bien, hasta me contabas tus travesuras de chica, me enseñaste a bailar junto con mi hermana, mientras veíamos la tv. También inculcaste en mí, eso de saber de todo un poco, y a pesar que yo no entendía nada acerca de la pintura abstracta o la música vernacular, siempre insistías en ir.

El tiempo ha pasado y esas tardes que limpiabas la casa mientras mi hermana y yo nos peleábamos por hacer las tareas del colegio y escuchábamos una canción de Leonardo Favio o Charles Aznavour, quedaron en algún lugar de mente para tan sólo anhelarlas cada vez que te reclamo regresar con esas actitudes tan de madre, y tan sólo recibo un desplante de tu parte.

No entiendo cómo es que puedes ser tan fría y olvidar tu lugar, tantas horas afuera para qué, para pasarlas con una compañía que no es de mi agrado y que apuesto tiene un poco de culpa en todo esto. Y cómo al regresar no te nace eso de cocinar algo para nosotras, sin tener que pedírtelo. Hay muchas mujeres que trabajan 12 horas al día, y aun así tienen tiempo para dejar algo en casa para su familia.

Con dos décadas encima puedo comprender algunas cosas que te decías con EL, mi padre cada vez que peleaban por necedades. Como tú dirías, improperios y acusaciones, que sin embargo ahora las creo verdad, por tu parte y por parte de él. Ya no sé quién se equivoco y cómo lo hizo, pero si sé que te perdí. Perdí esas tardes contigo, esas veces que cocinábamos juntas, cuando me hacías dormir en tu regazo, las veces que me peinabas para ir al colegio o cuando te preocupabas por cosernos la basta de la falda, cada vez que la rompía. 

Ahora al verte regresar a casa, cada noche, te miro y no encuentro eso que antes salia tan natural y buscaba abrazarte, besarte y sentir tu olor mientras rebuscaba en tu cartera algún dulce, ahora te doy un "buenas noches mami, trajiste algo para cenar?" y si la respuesta es afirmativa, dejo lo que estoy haciendo y me dirijo hacia ti, de lo contrario, busco conversarte de algo no tan importante. Y las veces que estas dulce conmigo, intento reclamarte de buena manera que pases mas tiempo en casa, haciendo el almuerzo o preocupandote un poquito más, pero me encuentro otra vez con esa pared que te encierra en un cuadrilátero y me aleja de ti otra vez.

Pero a pesar de todo eso, tengo la esperanza de tenerte otra vez aquí, no importa cuándo ni cómo, tan solo lo deseo fuertemente. Solo sé que ese día podre agradecer tenerte otra vez a mi lado, para entender muchas cosas que no quedaron zanjadas y por supuesto, comer juntas una Leche Asada, pero prometo que esta vez será preparada por mi.

2 comentarios:

Renzo dijo...

Buen postre
Buen post

Miztica dijo...

Algo dulce q jodidamente me recuerdo algo un tanto amargo.