23.5.09

Interferencias

Uno de los descubrimientos más importantes de Freud es que las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, y que recordar fragmentos de los sueños pueden ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados. Y es así como disfrutamos algunos sueños, odiamos otros y muchas veces terminamos aterrados, aunque también existe la gente que no procesa nada y sueñan nada.

Hace un par de años vi La Science des rêves, una película de Michael Gondry en donde Stéphane, el protagonista, literalmente cocina sus sueños en una olla vieja, cuando ya está todo "cocinado" entra en el y empieza a flotar encima de la ciudad, o conversar con su mamá. Lo curioso de todo esto, es que en ocasiones no sabe cuando sueña y cuando está despierto.


Creo que es así que nuestros sueños llegan a ser sueños. A quién no le ha pasado que sueña en blanco y negro o "a colores", o que el sueño parece "de averdacito", o cuando soñando te das cuenta que es un sueño y no te quieres despertar. Y creo acertar cuando digo que, usualmente los sueños que tenemos son totalmente absurdos.

Es así que el fin de semana pasado tuve un sueño sumamente absurdo, pero que lamentable fue de esos "de averdacito".  Mi inconsciente se quedó con algunas palabras que escuché, con algunas imágenes que me impresionaron y con situaciones que alguna vez me contaron.

Soné que tenía que llegar a algún lugar con mi mamá, y como no teníamos como ir, optamos por hacer de un trozo de madera, un lindo velero. Paseamos por un río de color celeste "pasta dental" un tanto caudaloso. Yo era la que dirigía este transporte un tanto inusual, mi mamá sólo revisaba un mapa y me indicaba a donde dirigirme. Al final llegamos al destino, algo así como un centro comercial y en la sala de comidas, nos esperaba mi papá y subimos a su auto.

Llegamos a un inmueble un tanto antiguo, bueno eso aparentaba más que todo por la pared gris y la poca iluminación exterior. Tenía miedo, sin embargo, mi papá me dijo que no me asustara, que adentro me esperaba algo. Cuando entramos a ese edificio, nos sorprendimos que todo estaba totalmente iluminado, limpio e impecable. Lo que me llamaba la atención eran las puertas que tenían las paredes, algo así como una alacena inmensa, en donde mi papá me indicó que debía entrar y quedé confundida.

Al final entré o bueno, escalé hasta llegar a una vacía. Mi mamá lloraba y yo no sabía muy bien lo que sucedía. Al abrir una de esas puertitas, entre y encontré una persona que me esperaba, lo saludé y le intenté preguntar, qué demonios hacíamos allí. Sin embargo, al intentar elaborar mi pregunta, quedé boquiabierta al observar lo que enmarcaba la ventana de ese tan pequeño cuadrado: La Tierra. Cuando me dí cuenta que no me encontraba en este planeta, me desesperé y quería regresar a casa. No entendía, por qué querían dejarme en ese lugar. Al reclamarle a mi padre, del por qué de esa decisión, solo me dijo que no insistiera y cerró esa puerta. 

Todo esto fue un absurdo total, pero mientras soñaba todo esto, me desesperaba, me angustiaba y aguantaba el llanto. Empecé a detestar la intransigencia de mi padre y el poco accionar de mi madre. También creí que había sido engañada por ellos, y que todo eso era una farsa para que jamás me vuelvan a ver. Sin embargo, al abrir los ojos, desperté a mi compañero para contarle la tontería que había soñado para que no se me olvide, y a pesar de eso, sólo recuerdo estos fragmentos.

Conclusión: Apruebo y compruebo la tesis de Freud, pero eso me lleva a otra: Mi vida, mis días están llenas de cojudeces? o es que solo capto lo poco usual del día. En fin, no sé con qué otra cosa terminar porque ya estoy entrando en fase REM.

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

Mmmm...yo creo que vas normalita, pero en mi caso prefiero soñar despierto, sobre todo.
Interesante blog. Nos leemos.

Saluditos...