1.10.09

Odiame

Posiblemente pocas veces rozaste el límite, o quizás muchas lo hiciste y ni cuenta me di. Todo es posible, todo es admisible. Y si no lo hiciste pues te invito a hacerlo, verás que glorificante es y tan magnífico te sentirás. Tómalo como un antídoto, tómalo como quieres, pues a veces es necesario.

Empieza por este post, que sé que te jode, pero lo hago con la mejor intención y porque te amo, y es necesario que me odies. Hazlo desde tu trozo de isla, pues a mi me encanta verte furioso, casi apunto de perder los papeles. La verdad, me pones, pero tú te lo pierdes.

Ríete, ríete de mi y de estas incoherencias. Hazlo y si se te antoja algún día, llámame para burlarnos de nosotros mismos, para que rajes de mis niñerías y yo imite tus errores. Para cantarte al oído lo mucho que te he querido y lo excesivo que te he deseado; lo mucho que me has aguantado y lo poco que me has escuchado. Ah! y lo genial de cómo me has matado infinitas veces en mi cama.

En fin, tómalo cómo quieres, piensa lo que se te antoje, vive cómo si el mundo se te fuera a acabar, y sobretodo acepta esta invitación, porque no hay nada más rico que sentirme la persona más malvada y letal de esta historia. Y si nada de esto te convence, pues no lo hagas y has todo lo contrario, igual me complacerás.

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

Rozar los límites, suele pasarnos a todos y de vez en cuando.

:)