19.1.10

Casi 2 meses

No hay forma de evitar extrañar esos interminables cigarros en alguna playa chorrillana, mientras oscurecía y el mar cada vez se acercaba más. O ese gusto por desperdiciar galones de gasolina, en viajes improvisados al sur, tan sólo por ir a asomarse un rato a cierto cementerio del lugar o tomar algún helado.

O bueno, cómo no extrañar el plato de medianoche: arroz revuelto con huevo frito. Tú te esmerabas en que nada se pegue a la sartén, y siempre me preguntabas: ¿cómo han puesto el teflón en la sartén, si nada se pega al teflón?. Y yo te respondía: Uhu otra vez?, mientras robaba aceitunas botija de refri sin permiso.

La perfección, la dedicación y la manera tan natural de mandar algo a la mierda. Las cosas inútiles de tu bolso, que siempre dificultaban encontrar las llaves del auto en el momento preciso. Tu dedo meñique imperfecto. La música de tu gordo. Las cantidades industriales de canchita con mantequilla y la del cineplanet que nunca terminábamos. La manera desmedida de mentar la madre hasta a tu hermana. Los gritos de maldición que lanzabas en la Javier Prado. Tu temor traducido en una sonrisa, acompañada por un "je". Las innumeradas veces que le preguntaste al azar y las que dijiste te tatuarías tu DNI porque no querías repetir aquella historia.

Lo siento, soy débil de recuerdos y mucho más hoy, que regresé a tu ventana y releí ese primer paso que diste a tu síndrome de incapacidad emocional. Lo siento y es que la culpa la tiene la facilidad con la que he visto minis esta semana y las veces que naturalmente te he extrañado y sobretodo el "Puta, para qué nos esforzamos si ya llega el 2012 y la mierda todo" en momentos precisos.

Siendo partidaria de la sinceridad: Me ha sentado bien echar un par de lágrimas esta noche. Perdón, pero soy débil de recuerdos y más si los protagonistas no me acompañan en los detalles.

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