5.4.10

El desenlace


A veces los documentos notariales pesan más que quince años de relación. Para mi no cambia nada el que ellos hayan decido romper ese tonto papel que firmaron hace casi veintidós años atrás, tan sólo me pregunto si ellos sienten algo al hacerlo.

Ahora por fin, cada uno dirá se terminó, sin embargo, para mi son sólo formalidades que por cierto, no pretendo tomar algún día, por temor a que termine como esto. ¿Para qué tanta fiesta al inicio, si al final de todo se termina tan tontamente?

A veces he creido que el hablar de estos asuntos para ella era tan sólo una excusa de volver hablar de "nosotros" y él, pues una excusa para tratarla con cariño y con ciertos diminutivos que antes probablemente usaba. Al fin y al cabo, tienen que ponerse de acuerdo y estar en buenos términos para terminar con este estado civil y resolver que por fin serán dos divorciados.

Yo tanto sólo espero que cada uno vaya por su lado, como ha venido siendo durante este tiempo; que ninguno guarde resentimientos tontos; y que dejen de mencionar la famosa palabra "indemnización" porque las únicas personas que deberíamos pedir eso, somos nosotras, las partes afectadas (y curadas) de esta historia.

Y mientras ello, yo había cambiado de estado civil

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