6.7.10

Atada


Los relojes suenan
una mano los silencia
y se enfría el espacio tibio de la cama
es momento de lidiar con el desgano,
con ese aire frío

En ese momento pienso:
"Necesito tiempo para perderlo con cosas innecesarias"
Y una pregunta florece:
"En qué momento nos volvimos responsables"
Y automáticamente respondo:
"Mierda. Las 7.20"


Quisiera estar amarrada a mi cama, no despegarme jamás de este lugar. Tan sólo despertar y saber que el único deber que tengo es darme una ducha. Tomar un breve desayuno y revisar las noticias del día. Prender un incienso, escoger un disco, subir el volumen y desvanecerme nuevamente entre mis sábanas. Concentrarme en el movimiento del reloj, planificar lo que haré después. Y cuando vea que ya es tarde, renegar un poco por no hacer nada. Prender otro incienso, revisar algunas fotografías y darme el tiempo para describir otra escena, algún recuerdo o algún deseo.

Obviamente que a partir de las 4pm. esperaría alguna llamada que siempre sería recurrente los martes y jueves. Me cambiaría rápidamente y abandonaría toda esta tranquilidad por un tráfico infernal, pero con una gran compañía que está demás mencionar.

La última vez que sucedió fue en noviembre. Esperaré al noviembre de este año a ver qué tan diferente o parecido resulta esto. Por lo pronto, le iré restando los días a este viejo calendario del 2009 que ronda mi mesa de noche. Total, tiene la misma cantidad de días.

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