12.10.10

Cotidiano y consecuente

Los ojos fijados en el techo
los brazos caídos sobre el frío
y el filo de los labios secos de esperar.

El segundo que ya pasó
y está pasando.

(La intriga del mañana
y el desasosiego de la rutina
se confabulan
y estropean los sueños)

El cuerpo que cobra más peso
y este que cae debajo de la cama,
mientras la vida se detiene,
cuando se cierran las ventanas al dormir:

Caer, caer y flotar,
reanudar la vida en otra,
ahora es cotidiano.

Dejar de existir en el presente
para revivir en el mañana,
es lo consecuente.


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