27.10.12

Escombros

...los sábados se remueven escombros, me repito al terminar agotada con mis quehaceres hogareños de fin de semana. Mientras me quito la ropa húmeda que me ha dejado la falta de maña que tiene el arte del lavado a mano, siento mi abdomen muy frío y corriendo voy hacia mi cama a darme un golpe de realidad mientras miro el techo. Es probable que haya encontrado la hora perfecta para dejarme caer sobre mi misma, y sentir que mi peso disminuye a la nada, mientras todo alrededor se desvanece quedando solo manchas.

Es automático, ideas felices, amargas y sobretodo nostálgicas pasean alrededor de mi cama y se mezclan con esas manchas que parecían ya haberse establecido en un rincón del cuarto. Acaso, es todo un sueño o es voluntario el querer sentirse así de perdida y seguir esperando con los ojos cerrados un abrazo anónimo, me pregunto en voz alta. Acaso existe motivo alguno, yo creía que no, pero entiendo que el tiempo puede curar heridas (como ese cliché de las canciones románticas) pero no te quita la pregunta qué hubiera sido de mi sin esas heridas, varias veces involuntarias...

Cambio de plano, y sólo conjugo en condicional una larga lista de momentos rápidamente seleccionados por mi inconsciente, y mientras los imagino, mis ojos se llenan como dos piscinas que rebasan su capacidad.

El silencio es como un gran tobogán, la primera vez hay miedo de dar con el concreto y luego sólo te dejas caer.

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