17.3.15

El papá de mamá

Es recurrente que cada vez que alguien deja de existir me quede con un sentimiento de extrañeza debido a lo volátil que somos y que efectivamente la vida está siguiendo su curso. Sin embargo, esta vez hay algo más que no puedo agrupar en un solo sentimiento y me ha llevado a intentar sintetizarlo hoy.

Los recuerdos que tengo con mi abuelo son muy lejanos, quizás a los doce años dejamos de vernos con frecuencia, el motivo escapa de mi aunque puedo intuirlo, y desde esos días no hubo momento en donde la curiosidad haya logrado obtener noticias del otro. El por qué nunca me causó pena, aunque admito que de pequeña las veces que nos encontrábamos en alguna festividad familiar en casa de mi tía, me preguntaba "¿por qué mi abuelo quiere tanto a mis primas y a mi hermana y a mi no?". Sin embargo, la claridad de la madurez me dio una certera respuesta: uno no puede sentir cariño hacia alguien, así sea algún familiar muy cercano, si es que nunca se han compartido momentos importantes con él. Pero por otro lado mi madre en un afán de revertir su situación, intentó con buenos resultados recuperar el tiempo que perdieron a causa del rencor, desamor y poca comprensión.

Si la relación entre ellos no hubiera sido tan distante, quizás nunca me hubiera cuestionado eso de pequeña y ahora que ya no está, hubiera podido compartir esa pena que brota al traer a la memoria grandes recuerdos cuando alguien se va. A pesar de esto, sí siento mucha pena pero tiene otro motivo: el sentir de mi madre y tíos. Ha sido fuerte verlos tan frágiles, de un modo que quizá muy pocas veces o nunca había experimentado de cerca, en donde las palabras y cariños fungen como un superpoder que hace a las personas dejar ese llanto infinito para darle espacio a la serenidad.

La vida seguirá su curso y poco a poco regresará la calma. Por mi lado, fue gratificante haber tenido la oportunidad de pasar siquiera un breve momento con mi abuelo en lo que fueron sus últimos días. Pude escucharlo y darle fuerzas, y él por su parte, me sorprendió con gratas palabras que ahora forman parte de esos momentos importantes que quizás no pudimos tener en su tiempo, pero que afortunadamente ahora se quedan conmigo.

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