17.3.15

Moka

Existen muchas palabras para ti, y aunque ya no me escuches, mi gratitud hacia ti es infinita: Estuviste conmigo en tantos momentos jodidos, en donde pensaba que todo iba para peor y aunque nunca me hablaste, tu mirada y cariño eran alicientes para aminorar mi pena. También compartí contigo tantas alegrías, y me hiciste reír innumerables veces con tu ocurrencia. Me duele pensar que ya no veré más tus ojitos o sentiré tu naricita rozar mi pierna, pero no me hubiera perdonado verte mal. No sé qué hubiera sido de mi sin tu presencia. Quédate en mis recuerdos por siempre. Adiós pequeña.

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