8.7.16

Otro cumpleaños más

Mañana es otra vez nueve de julio, posiblemente el día más incómodo del año porque inevitablemente soy el centro de atención en mi pequeño mundo. Ya no podré esquivar conversaciones y preguntas de familiares que veo solo un par de veces al año, tampoco podré justificar una mala actitud de mi parte y obviamente tengo que evitar esos silencios incómodos. 

Al margen del día en sí, para mí la importancia de esta fecha no radica en la celebración, más bien funciona como deadline de esa lista que hice hace algún tiempo sobre pendientes de vida. Vamos, que no celebro tener un año más, sino esas cosas que he podido concluir y de las que me hacen sentir mejor como persona.

Este último año para mí ha sido quizá el de mayor descubrimiento y de poder enfrentarme a mí misma gracias a que decidí ser dueña de mi tiempo. He aprendido e incluso he sentido ese gusto de hacer ciertas cosas que mi yo de hace varios años no le agradaba, y si retrocedo más aún, pues detestaba. De eso me siento mejor conmigo misma y siento que la tarea está completa y encaminada.

Sin embargo por otro lado aún me cuesta mucho los planes que tienen que ver con situaciones a largo plazo. Siento que no he avanzando mucho y la respuesta a todo a veces me duele. Es como si hubiera un algo que no me deja avanzar. No es miedo, no es desesperanza, no sé lo que es. Quizá soy de las personas que necesitan algo externo que los haga avanzar, sinceramente no lo sé, pero últimamente me está haciendo pensar de más sin ningún buen resultado.

Y bueno, esta será mi gran pelea para el próximo año. El tiempo me dirá si lo pude o no.

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